14. El mapa de sobrevivir
Petra esperó hasta que salimos del comedor para decir lo que llevaba diciéndome con los ojos desde que Ezra se sentó.
—¿Estás bien?
—Sí.
—No te pregunto si vas a seguir funcionando. Te pregunto si estás bien.
La diferencia entre las dos preguntas era exactamente la que Petra siempre encontraba cuando yo menos lo necesitaba.
—Estoy bien —repetí, con menos convicción.
Ella no insistió. Me siguió por el pasillo trasero del edificio académico, que era más largo pero evitaba el flujo de gente despué