17. El jarrón roto
Caden los vio durante cuatro minutos.
Después de eso se obligó a apartar los ojos de la ventana y volver a los documentos que llevaba veinte minutos sin leer.
Los documentos siguieron sin leerse.
Lo que había visto en esos cuatro minutos no era complicado de describir: Naya y Ezra sentados en el tronco caído del límite norte, Ezra hablando, Naya escuchando con esa postura que Caden ya sabía leer porque llevaba semanas aprendiéndola. Y entonces algo que Ezra dijo hizo que Naya soltara una risa c