Cap. 50 Tú… miserable…
Ares esperó a que terminaran. No interrumpió. Cuando el eco de las últimas cifras se apagó, se inclinó hacia adelante, apoyando los codos sobre la mesa.
—¿Terminaste, Pietro? —su voz era calmada, demasiado calmada.
—Los datos hablan por sí solos —replicó Pietro, seguro.
—Los datos tuyos —corrigió Ares. Hizo una seña a Marco, su asistente, quien hasta ese momento había sido una estatua discreta en la esquina. Marco se acercó y colocó una carpeta delgada frente a cada miembro del comité.
—Estos —continuó Ares— son los datos reales. Auditados por Ferran & Locke, no por el contable fantasma que Aurora Holdings tiene en las Islas Caimán. —Abrió la suya.
—La sobrevaloración es del doce por ciento, no del cuarenta, y se debe a contingencias por materiales de mayor calidad y seguridad, aprobadas por este mismo comité hace ocho meses. Los "proveedores locales ineficientes" son, de hecho, la empresa de la familia Lombardi —hizo una pausa, mirando al anciano, cuyo único cambio de expresión fue u