Cap. 127 ¿Estás bien?
Dayana asintió, sin entender del todo, pero con una certeza absoluta: este era su lugar. Este era su momento.
Salieron de la habitación como un vendaval. Ginevra, que había oído ruidos desde su cuarto, apareció en el pasillo en bata.
—¿Qué pasa? ¿A dónde van?
—¡Los bebés! —gritó Dayana sin detenerse.
—¡Van a nacer!
—¡¿QUÉ?! —Ginevra se quedó boquiabierta un instante, pero luego reaccionó.
—¡Voy con ustedes! ¡Felicia! ¡FELICIA!
En segundos, la mansión entera se movilizó. Felicia apareció con su