Tomo el móvil, buscó la última llamada que recibí y que yo mismo me realicé cuando encontré el móvil de Ofelia en su cartera y vi venir a Amanda. No podía perder mucho tiempo por lo que mi ingenio me llevó a hacerlo. Aprovecho de guardar su número telefónico, la duda de si debo o no llamarla me invade y paraliza momentáneamente.
Sin embargo, me arriesgo. Marco su número y aguardo a escuchar su dulce voz. El teléfono repica varias veces, estoy por desistir cuando escucho del otro lado su voz.