Durante mi adolescencia nunca tuve inconvenientes con mi período; no sólo tuve mi primera menstruación a los doce años, sino que jamás tuve excesivos sangrados o sentí dolores de vientre. No. Podría decir que todo estaba bien dentro de mí. Fue por ello, que la mañana que Felipe me pidió ir al médico luego de insistirle para “hacerme” un chequeo ginecológico, decidió llevarme a una lujosa clínica; la misma donde su ex esposa tuvo a sus dos hijos.
Esa mañana, luego de desayunar, salimos en su c