Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa ya no sonaba igual.
Las paredes, antes silenciosas y elegantes, ahora vibraban con un murmullo constante. A veces era un llanto, suave o desgarrador. A veces eran mis propios suspiros, cargados de dudas y ternura. Otras, era la voz ronca de Santiago, susurrando nanas inventadas mientras caminaba por el pasillo en plena madrugada, con nuestro hijo en brazos y ojeras marcada







