Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol acariciaba mi piel con esa calidez que no quema, solo envuelve. Las olas rompían suavemente contra la orilla, dejando pequeñas espumas que se disolvían en la arena como suspiros. El aire salado y tibio llevaba el sonido de las risas de nuestro hijo, corriendo por la playa con sus pequeños pies descalzos, dejando huellas breves que el mar borraba casi al instante.
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