🍂🍂🍂
—¡Mira, mamá! ¡Es enorme! —exclamó un emocionado Mateo, tirando de la mano de su madre para soltarse e ir corriendo hacia el avión privado que los esperaba tan pronto bajaron del auto—. ¡Es como de esas películas que nos gusta ver!
—Sí, mi amor, es muy grande. Pero quédate quieto.
—¡Déjame ir! ¡Déjame ir!
—No, Mateo.
—¡Por favor! ¡Por favor!
—Ya dije que no. No puedes correr, entiende.
Savannah se aferró a la mano de su hijo con fuerza, recordando aquel fatídico día en que tuvo el accide