El SUV blindado se detuvo frente a la imponente verja de hierro forjado de la mansión Valerius, una construcción neoclásica en las lomas de Chapultepec que exhalaba un aroma a muerte rancia y privilegios centenarios. El aire de la noche era gélido, pero el plasma grado "S" que corría por mis venas lo transformaba en una brisa tibia, casi insignificante. Me miré en el espejo retrovisor, ajustando mi vestido negro de seda italiana. El escote, una línea vertical que terminaba justo por encima de m