Derek respiró aliviado y caminó hacia el dormitorio de Naomi. Tocó dos veces la puerta.
— Oye, mi amigo acaba de llegar, ¿puedes bajar? —preguntó.
Naomi se miró al espejo por décima vez. Una sonrisa nerviosa se dibujó en sus labios. ¿Estaba vestida de manera adecuada o estaba exagerando? No importaba, quería sorprender al invitado, pero, sobre todo, quería sorprender a Derek.
— Dame unos minutos —respondió.
Derek se dirigió a la entrada para recibir a Matthew, pues no tenían personal de servici