OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 39.
El resto de la mañana transcurrió con una calma forzada, de esas que se sienten frágiles, como si bastara una sola palabra fuera de lugar para romperla por completo. Entre todos logramos tranquilizar a Christina, o al menos lo suficiente para que pudiera mantenerse en pie sin derrumbarse otra vez.
Víctor permaneció a su lado en todo momento, atento a cada gesto suyo, como si temiera que al apartar la mirada ella volviera a quebrarse. Héctor explicó con más detalle las nuevas medidas de segurida