Capítulo 85.
Con paso rápido camino hacia una sala dentro del quirófano que se llama “sala de recuperación”, donde veo a un grupo de doctores reunidos alrededor de una camilla.
—¿Papá? —preguntó llena de ilusión, caminando hacia la camilla.
Con mi corazón latiendo desesperado, de verdad esperaba encontrar a mi padre despierto en esa camilla, que me hablara y me diera un abrazo, un sueño que tuve desde el primer momento en el que lo perdí.
Pero cuando llegó al borde de la camilla, guardo silencio, observando a mi padre dormido… Sin aparente cambio…
Mi padre seguía igual, ahora tenía un gran vendaje que cubría casi todo su craneo, pero seguía tranquilamente dormido, en ese desesperante y frío sueño eterno que lo acompañó desde su accidente.
—No… Papá… —susurró incrédula.
—Señorita Galloway —un doctor se acerca a mí con rapidez—, la cirugía finalizó y…
—¿Qué pasó? ¿Por qué no despertó? —lo interrumpo confundida.
—La cirugía salió bien, pudimos reparar el daño en el cerebro que se afectó con la caída