Después de despedir al doctor que amablemente había venido a revisar a Sophia, Víctor y su padre regresaron al interior de la mansión, dirigiéndose directamente hacia el comedor, en el cual nosotras nos encontrábamos.
—No puedo creer que hayamos sido tan ciegos con esta boda —se lamenta Joseph, el padre de Víctor y Sophia— ¿Cómo no pudimos notar antes que Gabriel Dunne era un hombre tan siniestro?
—Papá, sabes muy bien que nosotros nos dejamos engañar por la apariencia que Gabriel daba junto a