OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 20.
El laboratorio queda completamente en silencio, puedo sentir el brazo de Sarah rodeando mi cuello y el frío de la pistola presionando contra mi sien. Al otro lado del pasillo, Sebastian permanece inmóvil, sus manos siguen levantadas, no intenta acercarse, no intenta sacar un arma. Solo observa a su hermana con una mezcla de angustia e impotencia que jamás le había visto.
—Sarah... —dice con voz baja—. Mírame.
Ella no responde, sus lágrimas continúan cayendo una tras otra.
—No eres así.
—¡No me