Capítulo 41.
Hambrienta por el deseo, me abalanzo sobre Gabriel, para besarlo de manera apasionada, mientras pego mi cuerpo mucho al suyo, pudiendo sentir claramente como su musculoso pecho se pega a mi, Gabriel es tan guapo…
Al inicio Gabriel parece confundido, intentando resistirse a sus propios deseos, evita tocarme o continuar con el apasionado beso que nos estamos dando.
Pero cuando yo de manera provocativa bajo una de mis manos a su entrepierna para rozar su dura erección, parece como si algo despertara en su interior, que lo hace reaccionar y comenzar a abrazarme, atrayéndome hacia él y aceptando mis besos apasionados.
Ya sin restricciones introduzco mi lengua en su boca, recorriendola entera, sintiendo el refrescante sabor de la menta y el tabaco, ¿A Gabriel le gusta fumar? No tenía idea…
—¿Estás seguro de que no te arrepientes de haberme visto en mi habitación? —le pregunto con una sonrisa divertida.
—No… No me arrepiento… —responde él en medio de los besos apasionados.
—¿Eso significa qu