Capítulo 18.
—¿Usted quiere hacer… Que? —preguntó como si hubiera escuchado mal su propuesta.
—Ya me oíste bien, ¿Puedo atar tus manos un momento? —preguntó de la misma manera seductora mirándome a los ojos.
Mi reacción inmediata es… Temor.
Yo nunca practiqué nada de eso de sexo con ataduras o doloroso, se que existe por esas peliculas famosas que alguna vez mis amigas me recomendaron con morbo, pero hacerlo yo misma… Jamás se me pasó por la cabeza.
Por lo que de inmediato reaccionó soltandome de su agarre y empujándolo con fuerza. Pero Victor solo se mueve un par de centímetros, mirándome todavía con esa expresión complacida.
—¿No te basta con tenerme aquí atrapada como tu reina? —pregunte con furia.
—Tenerte aquí es una necesidad, no puedo permitir que escapes con quien probablemente es mi hijo y el heredero de toda la fortuna de mi familia. Pero eso no me satisface, lo que me gusta de las mujeres y como me gusta tener sexo con ellas… Eso es diferente.
—Yo no estoy aquí para satisfacer tus fetic