Capítulo 108.
Mi corazón late con mucha fuerza cuando el sacerdote de la parroquia en la cual estamos teniendo la boda alza la voz y hace la pregunta que llevo esperando desde que comenzó la ceremonia:
—¿Christina Galloway, aceptas a Víctor Silverstorm como tu esposo? En la salud y en la enfermedad, la riqueza y la pobreza, en la necesidad y la tranquilidad, ¿aceptas pasar tu vida a su lado?
El silencio que se forma en la iglesia es absoluto, tan profundo que puedo escuchar mi propia respiración. Siento cómo