CAPÍTULO 2
ALAY BENJAMIN ECKER QUEEN.
El sonido de cubiertos contra algún cristal me hace sobresaltar de la cama. Al borde de tomar automáticamente la navaja qué hay debajo de mi almohada y a pintar a cualquier extraño que esté invadiendo mi habitación-sotano.
Theo levanta las manos inofensivamente tras dejar una bandeja de desayuno arriba de la cama y da un paso atrás al ver la navaja.
Tardo varios segundos en reconocer que ningún oficial a invadido mi habitación y que no nos han descubierto.