76. ¡Es él, mami!
Julia levantó la mirada, todo parecía suceder en cámara lenta cuando sus ojos se encontraron con los de Ciro, tan iguales a los de su hija. Su corazón latía con tanta fuerza que podía escuchar cada palpitación en el fondo de sus oídos, ensordeciéndola y haciendo que todo se volviera distante, excepto su nombre en esa voz. En esa boca. Su nombre, pronunciado por él.
— Ciro…
Susurró su nombre en un hilo de voz, incapaz de procesar todas las emociones que la invadían. Era como si un torbellino de