EL GUARDAESPALDAS DE MI HERMANO: 2. Mis sentimientos por ti están intactos
En cuanto Leonas quiso entrar a la cocina, Elizabeth ya salía, así que chocaron sin poder evitarlo.
— Lo siento, no te vi — jadeó ella.
— En cambio, yo no paro de hacerlo — replicó él, con doble intención, ajeno a que su aliento resbalaría por su mentón y la haría estremecer de cuerpo entero. Ella intentó bajar la mirada. Él lo impidió alzando su barbilla —. Beth…
— Leonas, no, por favor — interrumpió, ya sabía por dónde iría. No soportaba hablar con nadie de eso.
— ¿Por qué?
— Porque no qu