EL GUARDAESPALDAS DE MI HERMANO: 1. ¿Has visto a tu madre llorar?
Una nueva carta desde prisión.
Una nueva lágrima de frustración manchando su mejilla. Se la limpió con rabia e hizo un intento por estrujar el papel y hacerlo pedacitos, pero no pudo, no se atrevió… no cuando aquello era un recordatorio constante de lo que era.
Una mujer rota. Una mujer que no podía volver a amar.
“No eres nadie, Elizabeth. Yo te hice lo que eras… y de eso solo queda el despojo de ser humano en el que te has convertido ahora”.
Leyó con impotencia y dolor. ¿Era cierto…? ¿Lo e