64. Quiero a Ana Paula en mi vida
Tan pronto aquella preciosa joven entró a la habitación en la que se encontraba su pequeño hijo y lo tomó en brazos, sintió que el alma regresaba a su cuerpo.
— Oh, mi pequeño — sollozó sin poder evitarlo, notando que estaba muy caliente, eso la inquietó muchísimo. Estaba tan pequeño e indefenso.
Una enfermera se asomó por la puerta un segundo después.
Ella alzó el rostro, informándole enseguida.
— Tiene mucha temperatura — expresó con lágrimas en los ojos.
— Ya le dimos lo necesario para b