25. Ana Paula había dicho la verdad
Santos entró al despacho seguido por su guardaespaldas, que pronto había puesto al tanto de la inesperada visita.
— Señor, la joven no viene sola — le informó Leonas.
Él se giró.
— ¿A qué te refieres?
— La acompaña un hombre, y no ha querido pasar si no es con él.
— Bien, entonces que pasen.
— Señor, perdone que se lo diga, pero la apariencia de ese hombre no me gusta para nada y me temo que no podre dejarlos solos sin saber cuál es el motivo de la visita.
Santos asintió, comprendiendo.