12. Santos descubre a Ana Paula en una situación cuestionable
Dos horas después, volvieron al auto con más de unas cuantas bolsas.
— No has dicho nada en todo el camino. ¿Es que no fue de tu agrado todas las cosas que se compraron? — preguntó ante el silencio de su esposa. Desde lo ocurrido con la insolente dependienta, se había quedado callada y apenas decía que sí o no con un movimiento de cabeza cuando le preguntaba si alguna cosa u otra le hacía falta.
— No es eso, todo está precioso.
— ¿Y entonces? ¿Por qué no pareces emocionada? Cualquier mujer es