13. Una pizca de confianza
— ¿Qué hacías afuera a esta hora? — preguntó con los ojos entornados. Quería escuchar que se inventaba.
— Lo que pasa es que ese hombre, Renato…
— Vaya, lo admites. Pensé que no tendrías el valor para decir que estabas con él. Los vi, y muy juntos — gruñó indignado, y se pellizcó el puente de la nariz antes de volver a mirarla —. Intento llevar la fiesta en paz contigo, pero no me la pones fácil.
Ana Paula parpadeó, negando.
— Tienes que escucharme, tienes que dejar que te explique.
— Ah, e