Cuatro meses después…
Aitara estaba durmiendo abrazada a su marido, cuando el teléfono de Marcos comenzó a sonar en la mesita de noche. El ruido los despertó a ambos, haciendo que se enderezaran y miraran al aparato que brillaba con un nombre: «Sofía».
No pudo evitar rodar los ojos, mientras el hombre salía de la cama atendiendo la llamada. No era la primera vez que los despertaban con esa molesta alarma. Siempre era algo diferente:
«Marcos, perdón por la hora, pero siento un pinchazo muy fuert