Se encontraba lista para irse cuando le informaron que no podía abandonar el departamento.
—¿De qué hablan? Necesito salir —les dijo al par de hombres que acababa de instalarse en la sala como si nada.
—Son órdenes.
—¿Órdenes? —frunció el ceño sin comprender.
—Así es.
—¿De qué está hablando este sujeto, Selene? —le preguntó su madre, acercándose junto con su hermana. Ambas se veían muy asustadas, y no era para menos—. ¿Cómo es eso de que no podemos salir?
Ella se encogió de hombros porque tenía