Su madre se había tomado completamente en serio la idea de marcharse.
Esa mañana, cuando salió de su habitación luego de casi no poder dormir en toda la noche, lo primero que se encontró fue la sala repleta de cajas de mudanza.
Las cosas más importantes habían sido guardadas; el restante sería vendido por los vecinos, quienes luego le depositarían el dinero a la cuenta de Marcos.
Y así, todo estaba listo.
Más fácil de lo que hubiera imaginado.
Aunque seguía existiendo un problema, uno delic