—¡No sé si pueda aguantar esto un día más, mamá! —se quejó, dejándose caer en una silla de la mesa del comedor, mientras ocultaba el rostro entre sus manos para que no la vieran llorar.
Luego de que Isabella se fuera de la universidad, sus compañeros no habían dejado de murmurar a su alrededor.
Nadie quiso hablarle después de la escena.
Nadie la miró con agrado ni le sonrió.
El hecho de saber que Alejandro no había tenido reparo al momento de contarle los detalles más íntimos sobre su relaci