Cuando llegó al departamento, ella ya no estaba. Se había ido.
Sintió el impulso de dar media vuelta e ir a buscarla, pero se detuvo.
Se sentó en el sofá con un gesto de cansancio y observó nuevamente aquel portarretrato.
Su imagen y la de Isabella le devolvieron la mirada. Los dos estaban sonriendo. Los dos se veían como una pareja enamorada.
Pero solamente él sabía que no la amaba. De hecho, no sabía qué era eso. Sin embargo, para que un matrimonio funcionara no era siempre necesario que e