El sonido de mis tacones resuena con suavidad sobre el mármol pulido mientras avanzo por el pasillo que conduce al comedor principal
Es temprano. Muy temprano, pero Maximilian me pidió que desayunáramos a esta hora porque tiene asuntos importantes que atender durante todo el día. No me dijo directamente que no desea irse sin haber compartido conmigo la mesa. Su invitación y la manera en la que me la “entregó” esta mañana, fue un claro ejemplo que no desea salir sin antes desayunar conmigo.
Pensé