Marie Clare vuelve a tararear esa melodía mientras retoma sus labores hasta pasado un rato, que comienza a hablarme del clima y de lo bien que le ha parecido desde que llegó. La escucho sin interrumpirla porque su presencia y voz, realmente me resultan confortantes.
Eso me ayuda a conocerla un poco más.
Me cuenta que a su hijo no le resulta tan agradable el calor de Saldovia y que prefiere mil veces el clima nublado y lluvioso de Inglaterra. Yo también lo prefiero, pero he aprendido a apreciar