Cierro los ojos un segundo, decepcionado porque pensé que todo podría al fin darse con tranquilidad y armonía. Vuelven a interrumpirnos y yo ya me estoy cansando de esto.
Apoyo la frente contra la de Harriet y la mantengo cerca. Porque no quiero soltarla, aún la necesito cerca de mí y, siendo sincero, no creo que esa necesidad se me quite nunca.
Mi respiración sigue desordenada y la suya también, pero aun así, sé que esperan de mí una respuesta, porque así funciona esto.
—Perfecto… —murmuro, si