Todos se miran unos a otros, de una forma que me hace pensar que vienen con una lista prefabricada de cosas que necesitan decirme y no lo dudo, así es la forma en la que actúan siempre.
—Los escucho… —Los apremio, para que se dejen de rodeos—. Creo que no hay tiempo que perder, ¿qué más tienen para decir? —Soy directo, porque esta reunión se está extendiendo más de la cuenta.
Las miradas cambian otra vez, se vuelven más delicadas, incluso más cautelosas. Después de este tema que giró en torn