El silencio que se instala entre los dos después de mis palabras no es incómodo, pero tampoco apacible. Bajo la mirada hacia la taza nuevamente, sintiendo la mirada del señor Monic sobre mí.
Agradezco que no me bombardee con preguntas, que se mantenga en silencio, respetando cada momento después de cada declaración que escucha de mi boca. Siempre ha sido un ser paciente y muy entendido. Su manera de actuar ante las cosas siempre ha sido cautelosa y eso es algo que siempre he admirado de él.
Dej