Caterine se dio la vuelta en la cama, soltando un suave gemido mientras se estiraba con pereza. Sus párpados aún se sentían pesados por el sueño, pero Una sonrisa fue dibujándose en sus labios al recordar su mañana.
Corleone y ella habían pasado horas despreocupadas a orillas del mar, disfrutando de la brisa salada y el sol acariciando su piel. A ratos, habían jugado dentro del agua, entre risas y miradas cargadas de complicidad. Más tarde, compartieron un almuerzo al aire libre.
Cuando el cans