Corleone se subió al auto de Giovanni, y este giró la cabeza para observarlo con seriedad.
—¿Estás seguro de que quieres hacer esto? Luka y yo podemos encargarnos de los dos.
—No —dijo Corleone sin dejar de sostener la mirada de Giovanni—. Quiero estar allí cuando ellos se enfrenten al terror que Caterine sintió cuando la mantuvieron encerrada, el mismo miedo que tantas otras mujeres también padecieron por culpa de ambos. Quiero poder decirle a Caterine que ninguno de ellos nunca más podrá hace