Corleone nunca antes había comprendido lo que era la verdadera desesperación hasta esos últimos días. Caterine llevaba tres días desaparecida y, con cada hora que pasaba sin encontrarla, sentía que se volvía un poco más loco. Apenas comía. Dormía muy poco y cuando lo hacía, sus sueños estaban plagados de pesadillas. Su mente no dejaba de imaginar los peores escenarios.
Si la volvía a encontrar…
Sacudió la cabeza con fuerza. No. No era "si". Era "cuando". La iba a encontrar. No importaba cuánto