Caterine estaba amasando la masa para galletas cuando el sonido de un motor llegó hasta sus oídos. Corleone había llegado. Estaba preocupada por como había resultado su reunión y estaba aliviada de que por fin estuviera en casa.
Continuó con su tarea, tarareando la canción que estaba sonando a través del parlante. De pronto, sintió cómo unas manos cálidas rodeaban su cintura y, un instante después, el mentón de Corleone descansó sobre su hombro. No necesitó escuchar ninguna palabra para saber q