—Más profundo, tómalo todo, cómo tú sabes—le dijo, sintiendo el placer intensificándose y preparándose para acabar, lo que ocurrió lo que a continuación, anunciado por su gruñido satisfecho.
Justo en ese momento el breve golpe en la puerta semi abierta anunció la llegada de Sharon, que pudo ver parte de la escena y se llevó la mano a la boca, enrojeciendo y dando un paso atrás. No dejó de percibir, pero, la sonrisa viciosa de su nuevo paciente, con el pantalón bajo y sus ojos clavados en ella.