—Amiga, te ves preciosa con ese bronceado. ¡No sabes lo que te he extrañado!
—Pues me has tenido abandonada—bromeó— Hace días que quiero que hablemos así y nada que he sabido de ti—reprochó con liviandad.
—Realmente he estado bastante ocupada y cuando llego el agotamiento me pasa factura.
—Claro que lo sé, Sharon, bromeaba.
—Quiero que me cuentes cómo estás pasando. ¿Cómo va esa luna de miel?
Su amiga suspiró y los ojos cobraron brillo.
—No creí posible que mi relación con Milo pudiera ir mejor