Era real que le pegaba en su orgullo la falta de sinceridad y la infidelidad. Que le montaran los cuernos no era bonito para la vanidad de un hombre. Pero tampoco era el fin del mundo ni mucho menos. Summer no era más que un momento de sexo largo y extendido en el tiempo por comodidad. Algo que ella debería agradecer. Esto era el boleto de salida para esa perra gastadora.
—Bien, esta será una manera limpia de obtener de vuelta mi tarjeta dorada—sentenció.
—No pareces afectado y eso me alivia. P