—Lo único que tengo claro en este momento es que amo a esa mujer.
—Nunca pensé escuchar algo así— Kaleb levantó las manos al cielo y rodó los ojos—. Y que seríamos parte de ello.
—Gracias—los ojos de Milo estaban vidriosos. Violet lo abrazó.
REGINA
Día tras día abría los ojos con pesadez y trataba de movilizarse de la cama. Se sentía tan cansada. Le costaba emprender la rutina, el simple hecho de levantarse y tratar de conducirse de manera normal en el actual contexto era demasiado. Su corazón