CAPITULO 43 Tenemos que hablar.
Acababa de abrir la puerta a sus sentimientos y estos decían, sin sombra de dudas, que amaba a ese hombre que la miraba sin entender por qué estaba inmóvil y parecía no reaccionar. Ella, la poca cosa y con poca clase, la que había aceptado ser la amante de Milo, sin vínculos sentimentales, lo amaba. Él había sido muy claro, nada de sentimientos. Y Melody, en su horrible clasismo, tenía razón. La que estaba equivocada era ella.
—Milo, creo que… Esa mujer tiene razón. No tiene caso— dio la vuelta