CAPITULO 42 Ella trató de contener sus lágrimas.
La vulgaridad y desprecio de su voz, rápidamente devenido de cuidadosa a chillona, hicieron que Regina se sonrojara. De algún modo parecía que Melody sabía algo de ella.
—No voy…—comenzó a responder, pero la rubia se le vine encima.
—¡Te reconozco ahora, pájara! Eres la que me derramó champagne en aquella fiesta. ¡Veo que lo hiciste con toda intención! Te follas a Milo y crees que puedes ser rival para mí, ilusa—rio con un desagradable sonido—.Está claro lo que eres y debes ser buena si lo has