Sharon la esperaba, todo dispuesto en su departamento para hacer la transformación de rana a princesa, para lo cual su amiga se puso manos a la obra de inmediato. Dejó que peinara su cabello que, libre de la cola de caballo y producto del mimo del cepillo, pronto brilló con tonos cobrizos. Sus bucles naturales se formaron más prolijamente merced al serum especial que le extendió, de un delicioso aroma cítrico. Luego de varios intentos por hacer un peinado más complejo, terminó dejando que su ca