La madre superiora.
La vida seguía su curso, con cada día que pasaba su vientre crecía más y más, bajo la mirada orgullosa de su León que no dejaba de admirarla y la bruja de Ines que apenas le dirigía la palabra.
No le importaba su distanciamiento, con la compañía de su León le bastaba. Este apenas iba a las minas. De hacerlo apenas duraba media hora en ausencia. Como ese día...contaba los minutos para sentir su llegada y tenerlo solo para ella.
En el transcurso se mantenía distraída con Livia quien no paraba de