Hacia el vacio infinito.
—Fue ella.—Dijo entre dientes, luego de volver a ser expulsada de su propia habitación, por su amo. Nunca la había tratado con desprecio, incluso había ignorado lo hermosa que se veía esa tarde.—Recuerda quien eres Bastix. No le cedas tu lugar a esa maldita bruja.
Afiló sus uñas, con el emotivo deseo de hacer justicia. Avanzó por el pasillo, tocando las paredes con sus más afiladas garras color púrpura, que ya se habían elevado a su máxima expresión.
La cosa fea no estaba cerca. Mejor para lle