El reencuentro de los amantes Carmesí.
—«¡Grrr!».—Miraba la diabla Carmesí tendida sobre la cama. Se parecía a su madre.—Bruja traicionera. Volvía a revivir la rabia del abandono, que está había ejecutado en su contra...su ausencia fue peor de lo que esperaba. La maldita fue tan astuta que borró todo rastro.
—¿Dónde estoy?. —Ya empezaba a preguntar, como toda hembra irritante y apenas abría los ojos. —¡León!.
« ¡Con que así se llamaba el demonio que la había preñado! ». Pensó, recordando las palabras de Rawson al confirmarle que la